La duración y calidad del sueño no solo influyen en la memoria y el estado de ánimo, sino también en la salud auditiva. Un estudio publicado en la revista científica Ear and Hearing ha identificado una posible relación entre dormir poco o tener un descanso de mala calidad y un mayor riesgo de pérdida auditiva en adultos mayores de 60 años.
La investigación fue desarrollada por especialistas de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), la Universidad de Castilla-La Mancha y el Instituto IMDEA-Alimentación.
Un problema silencioso a nivel mundial
De acuerdo con el Global Burden of Disease Study, la pérdida auditiva se encuentra entre las 10 principales causas de años vividos con discapacidad en el mundo. En adultos mayores de 60 años, su prevalencia supera el 25 % a nivel internacional.
En paralelo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala que cerca del 30 % de las personas mayores presentan trastornos crónicos del sueño, y más del 50 % reporta dificultades ocasionales para mantener un descanso continuo.
Estos datos refuerzan la importancia de analizar la conexión entre el sueño y la audición en una población que continúa creciendo. Según Naciones Unidas, para 2030 una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 60 años.
Resultados del estudio
- Menos de 6 horas: dormir menos de 6 horas por noche se asocia con un mayor riesgo de pérdida auditiva.
- Mala calidad del sueño: incrementa la probabilidad de desarrollar hipoacusia en aproximadamente un 30 %.
- Entre 7 y 8 horas: las personas que duermen este rango presentan menor riesgo comparativo.
Los investigadores sugieren que el descanso insuficiente puede afectar la irrigación sanguínea del oído interno, comprometiendo el funcionamiento de las células ciliadas, responsables de transformar las vibraciones en señales eléctricas que el cerebro interpreta como sonido.
Además, durante el sueño profundo se activan procesos de regeneración celular y equilibrio metabólico. Cuando el descanso es deficiente, estos mecanismos pueden verse alterados.
Impacto de la pérdida auditiva en adultos mayores
- Aislamiento social: dificultad para seguir conversaciones y participación reducida en actividades sociales.
- Alteraciones emocionales: mayor riesgo de depresión y ansiedad.
- Mayor vulnerabilidad: dificultad para percibir señales de advertencia o sonidos del tráfico.
- Riesgo cognitivo: investigaciones de la Universidad Johns Hopkins han señalado que la pérdida auditiva no tratada puede acelerar el deterioro cognitivo en la vejez.
Recomendaciones para proteger el sueño y la audición
- Horarios regulares: mantener una rutina constante de sueño.
- Ambiente adecuado: dormir en un espacio oscuro, silencioso y fresco.
- Actividad física: realizar ejercicio moderado de forma constante.
- Evitar pantallas: reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir.
- Control alimenticio: disminuir cafeína y comidas pesadas en la noche.
- Relajación: implementar lectura o meditación antes de acostarse.
Conclusión
El estudio aporta nueva evidencia sobre la relación entre el descanso nocturno y la salud auditiva. Dormir adecuadamente podría convertirse en un factor protector frente a la pérdida auditiva en la adultez mayor.
En un contexto donde la población envejece rápidamente y los trastornos del sueño son cada vez más frecuentes, priorizar el descanso no solo mejora la calidad de vida, sino que podría ayudar a preservar uno de los sentidos más importantes para la comunicación y la autonomía.




