Un estudio internacional revela por qué ciertos ruidos activan una respuesta de “alarma” en el cerebro. Aunque solemos pensar en el oído solo como el sentido que nos permite comunicarnos, la ciencia confirma que su función va mucho más allá. Los sonidos influyen directamente en nuestras emociones, en nuestro estrés y en la forma en que conectamos con el entorno. Sin embargo, no todos los sonidos son bien recibidos por el cerebro: algunos generan rechazo inmediato, incomodidad e incluso dolor físico.
¿Por qué algunos sonidos nos resultan insoportables?
Cuando oímos un ruido desagradable, no solo se trata de un capricho sensorial. Nuestro cerebro activa una reacción automática.
Un estudio pionero reveló que:
- La corteza auditiva (encargada de procesar el sonido)
- La amígdala (centro emocional del cerebro)
Se activan simultáneamente ante ruidos desagradables.
Esta conexión hace que percibamos
estos sonidos como una amenaza, generando:
- Estrés inmediato
- Tensión muscular
- Irritación
- Malestar físico
- Rechazo sensorial
Los investigadores también observaron que ciertos sonidos de alta frecuencia y con vibración irregular son los que más activan esta “alarma cerebral”.
Los 10 sonidos más molestos para el oído humano según la ciencia
Tras analizar la respuesta cerebral de los participantes, se elaboró este ranking internacional:
- La fricción de un cuchillo contra un cristal
- Un tenedor raspando un plato de porcelana
- El chirrido de una tiza sobre una pizarra
- Una regla frotándose contra una botella de cristal
- Arañazos sobre una pizarra
- El llanto de un bebé
- Taladros eléctricos o herramientas mecánicas
- El rechinar de cadenas oxidadas en un columpio
- Arcadas o sonidos de vómito
- La fricción de corchos de poliestireno expandido
Los sonidos 1 a 5, todos ellos de fricción aguda, generaron la mayor actividad en la amígdala.
Conclusión
Los sonidos desagradables no solo son molestos: activan una reacción cerebral que puede afectar nuestro bienestar físico y emocional. En un mundo cada vez más ruidoso, proteger nuestra audición, reconocer los sonidos dañinos y contar con herramientas como audífonos discapacidad auditiva resulta fundamental para preservar nuestra calidad de vida.




